¡El tesoro que todos codician y pocos se atreven a defender!

Laura Haro, lideresa priista, advierte sobre los riesgos de intereses inmobiliarios en la zona de Colomos, uno de los metros cuadrados más caros de América Latina, y reitera que lo más valioso no es el suelo, sino los servicios ambientales que brinda este bosque.

En el corazón de Guadalajara, el Bosque de Los Colomos se ha convertido en un espacio en disputa, no sólo por su ubicación privilegiada, sino por el exorbitante valor de su suelo. Catalogado como el metro cuadrado más caro del Occidente del país y uno de los más caros de toda América Latina, Colomos despierta el apetito de poderosos intereses inmobiliarios que ven en este espacio verde la oportunidad de negocio millonaria. Sin embargo, mientras los especuladores ven cifras, hay quienes entienden el valor incalculable de este bosque. Laura Haro, con firmeza y claridad, ha alzado la voz para recordar que Colomos no es un terreno a la venta, sino un ecosistema vital que provee servicios ambientales insustituibles para la zona metropolitana.

La legisladora priista ha sido enfática en señalar que el bosque no puede convertirse en una moneda de cambio entre políticos e inversionistas que priorizan la ganancia sobre la vida de la ciudadanía. Colomos regula el clima, captura carbono, recarga mantos acuíferos y funciona como un pulmón indispensable en una de las metrópolis más contaminadas del país. Laura Haro no sólo denuncia las amenazas que se ciernen sobre esta joya ambiental, sino que también encabeza un frente firme bajo la consigna #SalvemosColomos, convencida de que defender este espacio es defender la calidad de vida de millones de habitantes.

En contraste con la indiferencia de quienes minimizan los riesgos, Haro ha puesto sobre la mesa los peligros de dejar que avancen los intereses privados. Destruir Colomos sería hipotecar el futuro de la ciudad: significaría menos agua, más calor, peor calidad del aire y un impacto ambiental irreparable. La defensa de este bosque trasciende partidos, ideologías o colores, pero en este momento es el PRI, de la mano de Laura Haro (respaldada por Alejandro Moreno), quien se coloca al frente de la batalla, exigiendo acciones concretas para garantizar su preservación. El bosque, insiste, no es un lujo ni un privilegio: es una necesidad para las generaciones presentes y futuras.

La lucha por Colomos es también un símbolo de lo que México necesita: políticos que prioricen el bien común antes que los intereses económicos de unos cuantos. En ese sentido, Laura Haro ha demostrado que la verdadera oposición no sólo se ejerce en tribunas o discursos, sino en las causas que afectan directamente la vida de la ciudadanía. Defender Colomos es defender la dignidad de Guadalajara, la salud de sus habitantes y el derecho a vivir en una ciudad con equilibrio ambiental. Por eso, la militancia priista y la sociedad civil encuentran en su voz un eco de esperanza y de resistencia: Colomos no se vende, se defiende.

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