Laura Haro advierte que la inflación y el encarecimiento de productos básicos están debilitando el poder adquisitivo de las familias mexicanas
La líder priista Laura Haro expone que el aumento en alimentos, combustibles y tasas de interés refleja una realidad económica que impacta directamente a millones de hogares, más allá del discurso oficial.
Hablar de economía en México ya no es un tema abstracto, sino una realidad que se percibe en cada compra cotidiana, y en ese sentido, Laura Haro Ramírez advirtió que la inflación sigue afectando directamente el poder adquisitivo de las familias. Con una tasa anual de 4.53% en la primera quincena de abril de 2026, el país se mantiene por encima del objetivo del Banco de México, lo que implica que el ingreso rinde menos mientras las necesidades permanecen intactas.
El impacto no es uniforme, y uno de los sectores más afectados es el de los alimentos. Con un incremento anual de 5.41%, por encima del promedio general, la presión recae en los productos básicos que forman parte de la dieta diaria. Esto obliga a muchas familias a tomar decisiones difíciles, como reducir cantidades o sacrificar calidad en su alimentación, generando un efecto directo en su bienestar.
A este escenario se suma el incremento en productos específicos que han registrado alzas significativas en periodos muy cortos. El jitomate aumentó 24.37% en una sola quincena, mientras que el chile serrano subió 21.94% y el chile poblano 22.63%. Por su parte, la tortilla —uno de los alimentos más representativos del país— ha alcanzado precios de entre 28 y 30 pesos por kilo en diversas regiones, encareciendo aún más la canasta básica.
El comportamiento de los combustibles también juega un papel determinante en esta dinámica. Aunque se han implementado subsidios para contener los precios, la gasolina Magna se mantiene alrededor de los 24 pesos por litro y el diésel cerca de los 28 pesos. Este último es particularmente relevante, ya que aproximadamente el 80% del transporte de mercancías depende del autotransporte, lo que significa que cualquier incremento impacta en toda la cadena productiva.
Otro factor que agrava la situación es el nivel de las tasas de interés. Con una tasa de referencia de 6.75%, el acceso al crédito se vuelve más costoso tanto para las familias como para las pequeñas y medianas empresas. Esto no solo limita el consumo, sino que también frena la inversión y el crecimiento económico, generando un entorno más complejo para la recuperación.
Desde esta perspectiva, Laura Haro cuestionó que, a pesar de las promesas de priorizar a los sectores más vulnerables, la inflación siga siendo uno de los principales obstáculos para su bienestar. Señaló que el aumento constante en los precios, sumado a la falta de resultados en compromisos como la reducción del costo de los combustibles, refleja una brecha entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan millones de mexicanos en su vida diaria.

